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sábado, 1 de septiembre de 2007

Yo... La Otra.






- Y aquí estoy – Mi cigarrillo se consume y quisiera retroceder el tiempo para volver a tenerte a mi lado. La cama esta desordenada y al abrazar la almohada aun huele a ti…

Son nuevamente las cuatro de la madrugada y aquí estoy, esperando por ti sentada en mi cama. Recordando como hace media hora atrás estabas en mis brazos y podía sentir tu cuerpo tibio junto al mío. Como quisiera poder amanecer a tu lado, contemplar tu sueño y verte despertar. Poder preparar tu desayuno y disfrutarlo en la que podría ser “nuestra” cama…



Pero no, lo nuestro no da para eso, peor aun no accede a eso… Lo nuestro esta prohibido… Mal visto…

Sé que no esta bien, y que con el paso del tiempo cada vez será mas doloroso tu Adiós… Ese adiós, que me parte el corazón y hace derramar lagrimas de sangre cada vez que cierras la puerta… Es que comenzó como un juego, y ahora no lo es… Esto que era Traición… Y ahora es
Amor…

A mi lado no podrás estar, no te dejaran…
Tus hijos… Tu familia… Tu esposa….
Tú no los dejaras…



Aquí estoy… Sentada en mi cama recordando las visitas de cada noche, las salidas a comer a escondidas y las llamadas repentinas de tu mujer, que te hacen salir rápidamente de mis brazos… Aquí estoy… Recordando las muchas veces que solo me quede esperándote, sin que llegaras… Pues la familia es lo primero y yo no soy parte de ella…


Yo soy la Otra, la yegua… La Amante. Que importa si te amo, que importa si deseo hacerte feliz por minutos, horas, días, semanas o años… Si YO, solo debo disfrutar el momento, pues cuando se es el “segundo plato”, solo se ha de conformar con lo que queda… Con lo que deja la primera… Por algo
Yo, soy la Otra…

sábado, 25 de agosto de 2007

Hasta que la Muerte NOS Separe...

Era la madrugada y en mi cama reposaba cuando el automóvil sentí llegar. Rápidamente apague las luces y el televisor… Cubrí todo mi cuerpo con las frazadas de mi cama y cerré los ojos simulando dormir profundamente. Nose si llego ebrio o sobrio. Si venia del trabajo o de otro lugar. Solo sentí como se saco la ropa, hasta quedar desnudo, se metió en la cama y me abrazo. Al hacerlo sentí ese olor que solo él tiene y que ya no despierta nada en mí. Al poner su cuerpo junto al mío, sentí como frotaba su pene erecto por sobre mi camisón, queriendo tener sexo… No dije nada, apenas respiraba, solo cerré mis ojos y pensaba en que nuevamente se haría lo que El quisiera…




Me tomo de la cintura, y me volteo hasta ponerme de espaldas en la cama, ponienedome frente a él, subió mi camisón, abrió mis piernas y me penetro… Eso causo dolor, pues no estaba preparada. Pero tampoco era la primera vez que sentía ese dolor en mis entrepiernas. Ahí entro y salio por menos de 5 minutos. Al acabar solo suciedad sentía en mi pecho… Era su aliento…



Se dio la vuelta, tomo las sabanas, se cubrió y se durmió…
Abrí mis ojos y las lágrimas rodaron por mis mejillas.
Al levantarme, baje mi camisón y me dirigí al baño. Deseaba lavarme. Pues, realmente me sentía sucia… Usada. Al mirar el espejo vi mis ojos húmedos, llenos de dolor, pena… Insatisfacción y una profunda decepción. Sí, decepción… De mi vida, de estos años… de mi misma… Llevo 20 años de casada y nunca he sentido un orgasmo, nose que se siente. Ni siquiera me lo imagino… Y me avergüenzo.

Sé que podría conseguirlo fuera de mi hogar, conociendo alguien; pues aunque mi marido se esmere en hacerme sentir fea, sé que no lo soy y que con un poco de maquillaje, me veo bien… Pero el sacerdote al momento de casarme me dijo: Es para toda la vida… Y esta aun no ha acabado… Aunque hoy, como hace veinte años, me sigo sintiendo... Muerta…


domingo, 19 de agosto de 2007

Sabanas de Seda Blanca.


Al cerrar la puerta…volteé. Y ahí estabas, sentado en el rojo sofá de la sala. En tus manos aquel delgado cigarrillo que a medio consumir llevabas a tu boca con la sensualidad y virilidad de toda la noche, desde el primer momento en que te vi. Tu cuerpo, marcado, tu perfecto vestir y tu inolvidable aroma… Me erotizaba. Hacia nacer en mi, los deseos de recorrerlo cada centímetro: Con mis manos, mi boca, mi cuerpo. – Pedí de tu cigarro y al fumarlo, solo dirigí mi mirada a tus ojos y dije: Esta noche, será a mi manera.

Las sabanas de seda blanca fueron las testigos del placer con el que te bese, como tu cuerpo se contorneaba cada vez que mi lengua lo recorría. Cada vez que mis labios mordía, después del éxtasis de un orgasmo. Como mis senos se endurecían al momento en que sentían tu respiración cerca de ellos y los humedecías tibiamente con tu lengua. No fue solo un orgasmo sino varios, no fue una posición sino variadas. Todo tu cuerpo dentro de mí y todo mi cuerpo entregado a ti… En aquellas sabanas suaves y perfumadas por tu aroma mezclado con el mío, dormimos… En la unión que solo da el placer del


BUEN SEXO.



Una noche de conversación, un buen trago, un poco de baile, y otro trago. Terminaba en este amanecer en donde mientras dormías. Podía disfrutar la tranquilidad de no haber estado sola. De haber sentido placer, de haber entregado mi cuerpo… Nose si serás el príncipe azul que esperaba, solo espero que al despertar recuerdes mi nombre. Y te des cuenta que así es el juego de los grandes.




Tu despertar fue violento, rápido y sin nada de la noche anterior. Tomaste tu pantalón, lavaste tu rostro… Tres billetes sobre la cama… Fue un Placer… Lo ultimo que dijiste antes de cerrar la puerta… Nuevamente SOLA…


Las sabanas de seda blanca, solo tenían tu aroma, aquel de una noche de placer y las lágrimas de quien nuevamente se sintió… PUTA